Hoy conmemoro su partida.
Recuerdo privado, tan sólo en mi mente;
ya que no lo conocí en vida
y en caso contrario no sería diferente.
No por pena ni timidez.
Sino por la absoluta certeza
de que para él sería estupidez
otra cosa que una simple cerveza.
Esa continua sangre y amante
a la que festejaba con fervor
en su decálogo garante
"Cómo ser un buen escritor."
Agradezco en verdad sus consejos
sobre las tarjetas, los culos y el follón;
sobre recordar a los perros viejos
y el exilio, la derrota y la traición.
Con algunos detalles pienso diferente.
Yo no quiero escribir ni un poema de amor,
mucho menos si ha de ser decente.
Poner el amor por escrito es un error.
Quisiera tener más oportunidades
de llegar a ser un buen ganador.
Aunque se acepten las posibilidades
de ser un total y güevón perdedor.
Otros consejos son más singulares.
De las iglesias sería fácil quedarme fuera,
quizás de los museos, imposible de los bares.
Aun (lo dudo) si así lo quisiera.
Por ser una causa para el prurito,
y hacer de mi gusto algo vehemente.
Gracias por todo, Poeta Maldito
Gracias por todo, Viejo Indecente
- En memoria de Charles Bukowski -
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