Soñé que era
echado
de la más
grande y concurrida
feria del libro.
No creo que nadie haya notado
la cantidad
de alcohol
que había ingerido.
Ni el comportamiento
indecoroso
que se me antojaba.
No robé un sólo libro.
Esta vez.
Tampoco vendí nada.
Pienso que
no les agradó
que trajera impresa
en mi ropa
la palabra
gratis.
Me levanté de la cama
y comencé
a hacer ese sueño
realidad.
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