Hoy escuché un poema
sin métrica y sin rima.
Era un poema
casi sin querer serlo.
Hablaba de los hábitos
arraigados
que descuidan los enamorados
cuando se enamoran.
De las estupideces que
sin tener un carajo que ver
vienen a la mente,
como un
pinche pretexto
para pensar,
o desvariar.
Sin métrica y sin rima.
Y yo sólo pensé:
¡A la chingada la métrica!
¡A la chingada la rima!
Si no hacen falta pretextos
para pensar boludeces
cuando se está enamorado.
¿Porqué habrían de hacer falta
para plantarse
ante la hoja en blanco
y así
poner una palabra
detrás de otra?
solamente por el perverso vicio de escribir
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