Cuando la Muerte llegue por mi,
que no me encuentre llorando.
Que esté riéndome de mi
y no de más suspirando.
Cuando la Muerte toque a mi puerta,
espero haberla aceptado.
Que tenga mi mente abierta
y bien saldado el pasado.
Cuando mi hora haya llegado,
quisiera que no sea cruenta.
Y si eso no me es dado,
espero no darme cuenta.
Que cuando me vaya
sepa que de vivir me he ocupado
a tal punto que me haya
de estas líneas olvidado.
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