y al hacerlo me arañó,
también siseó el muy ingrato
y sus fauces me mostró.
A pesar de su desplante
y su falsa precaución
un cambio de ahí en adelante
ha llamado mi atención.
Aún paga los zapatazos
y las mentadas de madre
dando algunos portazos
y con un trato de vinagre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario